De nacidura adusta vine a parar aquí,
al estanque de formalina diluída,
con los ojos scotchados y la boca entrecortada.
No represento más que el simple sentimiento humano,
plegado de laberintos y de recovecos infinitos.
Nada extraordinario,
con una estatura de no más de doce lánguidos estudios,
de piel grisáceamente translúcida,
de cabellera ronca, fingida y raspada,
de voz rizada y palpablemente etérea,
ojos color pupila y medios fantasiosos.
Soy anormalmente una más
del cardumen de eternos agradecidos.
Matante progresiva de dudas y debilidades,
plagiadora de la aurora.
Me suelen confundir con irreverenciales imparadigmáticos exacerbados,
pero nunca con hipoelocuentes.
Compañera de oros parduzcos,
de máximos secos,
de aguileños humores.
Amiga de la transparencia.
Soy la gravedad andante.
De vientre imbécil y proejadora incansable.
Intolerable me llamo,
ininteligible, reverberante y cobarde,
pero pueden decirme Cata.
Monday, October 16, 2006
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